Mi calificación:
Una vez escuché a una autoridad del gobierno de Boric, en la conmemoración del Día Internacional del Libro, declarar sonriendo y lleno de convicción que Vidas mínimas mostraba lo mejor del pueblo chileno. Fue patético: claramente no lo leyó, pero pocos lo advertimos y ni ganas hubo de comentarlo, pues cosas así desmoralizan y hacen sentir que uno está preso sin cargos en un conventillo progresista. Imposible no recordar que cuando fue publicado esta obra apenas había industria editorial en Chile, Y, probablemente, apenas había lectores: tuvo una recepción escasa y pese a que González Vera regaló media edición, tardó 17 años en vender los otros 500 ejemplares. Lo bueno es que recientemente lo reeditaron y ahora hay notoriamente más lectores que en ese entonces. Ojalá el personaje que les cuento se entere y se dé cuenta de que su error no pasó piola. Pero bueno, yo sí lo leí y les comparto mis impresiones...